Slow Fashion

¿Qué es la moda sostenible?

Sostenible. Un equilibrio dinámico entre la economía y la sociedad, previsto para generar relaciones de largo plazo entre el usuario y el objeto

Slow Fashion es una tendencia, como sería » slow design»,» slow food», «slow travel» o «slow money», que apuesta por la calidad antes que por la velocidad o la cantidad. En cuanto a calidad nos referimos al cuidado en el proceso de elaboración, desde el agricultor que siembra la materia prima hasta el momento en que la prenda llega a tus manos.

Se trata, pues, de apreciar y valorar un producto que no daña al medio ambiente, que da trabajo estable y rentable a todos los implicados, la calidad de la confección (prendas que duran más, no de usar y tirar) y el modelo de consumo que emplea.

En definitiva, ser más conscientes y contribuir con nuestro consumo a la sostenibilidad de nuestro entorno, y así, del planeta entero.

Las últimas décadas se caracterizan por una industrialización masiva, la cual requiere grandes cantidades, una competencia de precios que exige abaratar costes de producción, y un ritmo frenético en el diseño y elaboración de los productos.

Algunos principios básicos:

Uso de materias primas con denominación orgánica y ética, cuidando así la manera de cultivar o criar, es decir: sin productos químicos que dañen al ecosistema, ni a las plantas o animales (lana, por ejemplo).

Uso de las tradiciones materiales locales, fomentando así la conservación de la cultura local, de los materiales autóctonos y naturales, evitando la polución que conlleva el transporte entre otras razones.

Uso de mano de obra local, para poder controlar mejor las condiciones laborales del empleado, así como contribuir en el crecimiento de la economía local.

Entonces, ¿Hablamos de ventajas?

Apoyar a que se respete el medio ambiente, saber que tu piel está en contacto con productos naturales (los químicos se emplean en la industrialización convencional no son sólo nocivos para el entorno, sino que pueden serlo para nuestra piel, ¡directamente!), se contribuye a mantener tradiciones culturales, a la economía local…

A nosotros, como consumidores, sólo nos toca elegir a la hora de comprar.

En general, los términos biológico, ecológico y orgánico se emplean como sinónimos, aunque cada uno resalta diversos aspectos intrínsecos del producto ecológico.

–  Ecológico: reafirmación de que el producto proviene de un sistema de producción que respeta el medioambiente.

Biológico: Subraya que el producto no ha sufrido alteraciones genéticas.

Orgánico: Resalta que el producto está libre de transgénicos y pesticidas que pueden alterar el producto final.

Se dice que hay 3 sellos para conseguir que un producto sea sostenible:

  • Materias primas Ecológicas.
  • Reciclaje
  • Producto producido localmente y de forma artesanal

Podemos considerar que un producto entra en la categoría cuando cumple al menos dos de éstos requisitos.

Aunque la demanda por parte de los consumidores de eco fashion va en aumento, aún no está lo suficientemente generalizado como para encontrar fácilmente los recursos y crear una marca.

En Mallorca quedan muy pocos artesanos que continúen con los productos típicos de la isla, existen muy pocos proveedores españoles de materiales primas orgánicas como algodón o lana…

Usar el reciclaje como medio para crear nuevas piezas es una buena manera de ayudar a no generar más residuos, cosa con la que el planeta nos daría una palmadita en la espalda.

Puedes poner eco-fashion-Mallorca y te saldrán páginas dedicadas a ello, así como algunas tiendas y diseñadores. En Draps puedes encontrar productos hechos artesanalmente en la isla y de alta calidad en sus materias y diseño.

En la península existe la organización de Slow Fashion España, con la sede en Barcelona.

A nivel mundial, UK son quien están dando el cante más alto, hay ferias internacionales de gran envergadura.